jueves, 5 de julio de 2018

Los secretos de la defunción de Vincent Van Gogh

La vida extraña y la aniquilación de Vincent van Gogh sigue una trayectoria bien conocida: el maestro precoz, la miltancia del mundo del arte, el inicio del desconsuelo y el absurdo, y luego, trágicamente, su suicidio a los 37 años.



O eso imaginamos. Pero depende la encuesta pionera de los biógrafos ganadores de la Gratificación Pulitzer, Steven Naifeh y Gregory White Smith, el retratista no se suicidó: lo mataron. En el tiempo que expusieron por primera vez esta teoría en su historia de 2011, Van Gogh: The Life, fue salvajemente atacada y puesta en duda. Reescribir la historia no es una tarea simple.

Hoy por hoy, en un alucinante artículo publicado en la publicación de diciembre de Vanity Fair, los investigadores detallan aún más su polémica creencia, que reta las suposiciones profundamente impuestas sobre el (actualmente) admirado artista neerlandés.

Conforme la averiguación de Naifeh y White Smith, un adulto llamado René Secrétan soltó un tiro incidentalmente a Van Gogh, quien rompió una vida de silencio después de ver la película biográfica de Vicente Minnelli, Lust for Life (1956), en la que se resume al artista quitandose la vida a sí mismo en los bosques que cercan la ciudad francesa de Auvers, a las afueras de París.
Secrétan dijo que había dirigido una pandilla de gamberros muy jovenes que disfrutaban tomando y acosando al artista depresivo. Si bien nunca admitió haber matado a Van Gogh, Secrétan declaró que solía ataviarse como Buffalo Bill y mostró un pistolete que no funcionaba y que obtuvo del centinela del Ravoux Inn, en que vivía el pintor y donde se encontraon muchas obras de arte de Van Gogh.

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